viernes, 30 de noviembre de 2007

La literatura hecha televisión

Por Sebastián Vivero


Silvio Caiiozzi en su entrevista nos dejó más que claro que las telenovelas de ninguna manera eran una expresión de arte. Sin embargo, su posición subjetiva no nos dejó tranquilos, y como buenos novelísticos, quisimos buscar otras fuentes. Acudimos a Valerio Fuenzalida, quien ha hecho variados estudios acerca de las audiencias de las telenovelas basado en el modelo de identificación propuesto por Jauss (de la Escuela de Constanza), y gracias a eso pudimos quedar más conformes en cuanto a si las telenovelas corresponden o no a una expresión artística.



Para comenzar, existe un proceso de identificación por parte de las audiencias con los héroes en la narrativa literaria, confrontando las identificaciones de jóvenes televidentes con personajes de telenovelas chilenas. El modelo propuesto por Jauss (1982) define la identificación como la experiencia de uno mismo a través de la experiencia del otro y especifica en cinco formas la relación del receptor con el Héroe: la identificación asociativa de fusión con el héroe, la identificación de admiración hacia el héroe perfecto, la identificación empática de compasión con el héroe imperfecto, la identificación catártica con el héroe sufriente de la tragedia y con el héroe abrumado de la comedia, y la identificación irónica con el anti-héroe.

Es lo que Fuenzalida denomina una doble identificación admirativa hacia el personaje y hacia el actor que representa al personaje; identificación hacia el actor que lleva a destacar la expresión corporeizada del personaje ficcional televisivo, propia del lenguaje audiovisual, e imposible en la narración ficcional expresada en el código abstracto del lenguaje escrito. La identificación de admiración por parte del receptor hacia el actor corporalizado permite advertir, entonces, la base semiótica (y no solo económica) del “star system”.

Dicha identificación se produce en todos aquellos espectadores que son fanáticos de las telenovelas. Desde este punto de vista logramos evidenciar que existe una asociación personaje- actor, donde el público venera o destruye al actor de acuerdo al personaje que realiza en una telenovela.

El género de la telenovela es quien más suscita conversación dentro de la familia. Por ser exhibidas a un horario en el cual se encuentra la mayor parte de la familia, todos se reúnen a tomar el té o a hacer prácticamente nada más que observar la caja negra.

La telenovela bajo esta perspectiva puede corresponder a una expresión artística, considerando el impacto que produce en el público dando lugar a un debate dentro de la familia. Además del alto contenido social que estas tienen. Así, podemos ver las temáticas de muchas telenovelas chilenas que han tratado temas de índole nacional, entre las cuales podemos mencionar "Puertas Adentro" (donde la historia giraba entorno a la toma de Peñalolén), "Machos" (fue la primera telenovela que trató de tocar el tema de la homosexualidad) "Alguien Te Mira" (causó polémica hasta en el gobierno por el aumento de los femicidios)

Por otro lado, Valerio mencionó que se han adaptado varias telenovelas donde el argumento principal está basado en reconocidas obras literarias. El melodrama viene a ser un verdadero espectáculo. Una fiesta cuya característica central era el rescate de una manifestación cultural cargada de expresividad que, considerada muchas veces como vulgar y ordinaria, había sido silenciada en múltiples ocasiones por las élites influyentes de la sociedad. “Podemos ver en distintas telenovelas a un héroe, una pareja protagónica, una víctima, un justiciero, etc.”
Evidencia de esto es la telenovela Aquelarre (TVN, 1999) de Hugo Morales, la cual se presenta una recreación de la Casa de Bernarda Alba, al retratar un pueblo en que por extrañas circunstancias no aclaradas científicamente, han nacido sólo mujeres desde hace 30 años. Ignacio Pastene es un médico interesado en el extraño fenómeno genético y llega hasta la zona invitado por Jorge Patiño, un poderoso hacendado. Sin embargo, su llegada coincide con el frustrado casamiento de la hija mayor de las Patiño y la muerte del hacendado. Emilia es la hija a cargo de cumplir el último deseo de su padre: no vender los predios, tarea nada fácil debido a los problemas económicos que vive su familia, compuesta por su madre, Bernardita Álvarez, y sus cuatro hermanas.

Las antiguas historias épicas también tienen cabida en la televisión. La historia de Electra de Sófocles está plenamente considerada para el argumento de El Circo de las Montini (TVN, 2002). Después de una larga ausencia, Olga II ha vuelto a la carpa y se ha reencontrado con su antiguo amor, David Valenti. En el pasado ella quedó embarazada de él, pero dio a luz a su pupila lejos del circo, entregándosela posteriormente a una de sus hermanas para que se haga cargo de ella. Al volver la circense se da cuenta que su hija está de novia con David, sin saber que es su progenitor.

Los lazos de la literatura y la telenovela son estrechos, por cuanto esta última se entronca directamente con el folletín y la novela seriada, extrayendo elementos del teatro, y citando historias universales para construir sus argumentos. Esto hace posible que la novela pueda situarse bajo influencias de ciertos géneros literarios como la narrativa y el drama. En estas relaciones basa la telenovela gran parte de su éxito de audiencia en el continente, ya que empalma la tradición literaria con lo popular, catalizando todo los referentes de clase y grupos sociales de cierta época, tiempo y lugar. Podemos decir, de alguna forma, que a través de los siglos una parte de la literatura universal ha hecho un poco de telenovela y que en estos últimos 40 años la telenovela ha hecho algo de literatura, respetando obviamente sus leyes intrínsecas que la constituyen como singular género televisivo.

1 comentario:

Alejandro Canales dijo...

Quisiera comentarles su contenido desde dos aspectos.

Primero, me parece interesante la cantidad de animaciones que ingresan a la interfaz, puesto que lo hace atractivo para la lectura. Además la elección de los colores es armónica.

Por otro lado, con respecto al contenido, la entrevista a María Gracia Omegna y su "puesta en claro" sobre los besos de telenovela me dejó en claro que son de verdad (jijiji).

Ahora seguiré leyendo las demás entradas. Suerte, y nuevamente, muy buen blog.

Alejandro.